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El tramposo

Aperturas impecables, mínimo tiempo entre movimientos o demasiado incluso ante jugadas forzadas y únicas, técnica perfecta, movimientos magistrales aparentemente sin esfuerzo durante toda la partida, con todas las piezas defendidas y sin duda alguna, un formidable jugador mientras nosotros nos sentimos impotentes a pesar de hacer todo bien, dando lo mejor de nosotros mismos, vaciándonos en la partida... En definitiva, probablemente un rival tramposo que utiliza un programa para reproducir con sus movimientos lo que éste le indica, una especie de "dopado". Una lacra que crece poco a poco en los portales de Internet con el boom de los programas de ajedrez y su devastadora potencia. Es posible que cualquiera de vosotros lo haya sufrido aunque no lo hayáis advertido, o puede que todavía no hayáis tenido esa mala suerte. Entrar en el por qué de que estos usuarios actúan así daría para mucho. Probablemente quieran aparentar ante sus amistades su "nivel", que de vez en cuando ganan a rivales en teoría muy superiores a él, recibir elogios, sentirse envidiados escondiéndose bajo una falsa humildad, ganar algún torneo, que una "justa" medalla quede en su perfil... con lo sencillo y hermoso que uno sea y se le valore como es... con sus errores y aciertos (la base del ajedrez, que nos enseña en cada partida que que somos humanos y que un error es la causa de perder) porque uno de los errores más graves en nuestra forma de actuar es aparentar lo que no somos, engañarnos a nosotros mismos. Estoy convencido que este tipo de personas contiene una personalidad con carencias afectivas y que en su juventud o etapa de enseñanza básica, ha tenido problemas a la hora de relacionarse con los demás y no ha sido valorado (en los colegios, los compañeros/as en ocasiones son muy crueles, todos lo sabemos) y esta es su forma de protestar y decir "aquí estoy yo", una forma de llamar la atención, esa atención que más joven no recibió. No obstante, si estudiais muy bien cómo juega contra vosotros y, sobre todo, si alguna de esas situaciones que os digo se da durante la partida, hay probabilidades de que lo detectéis.

Hace unos meses me topé con uno de ellos en una aplicación para Android en la que juego habitualmente y de la que omito su nombre para evitar publicidad. La historia comenzó con una invitación más de tantas (si no estoy muy saturado de juegos entre Chess.com y esta aplicación, casi siempre suelo aceptar gustoso, siéndome indiferente el rating del rival). Por entonces sólo tenía un juego más, así que me encontraba bastante libre. Se trataba de un rival de la India (al menos, así figuraba en su perfil) y después del saludo de rigor y del que no obtuve respuesta (ni un mísero texto de "Suerte" o un "Welcome" en inglés, idioma donde todos los jugadores más o menos nos apañamos), la partida se me hizo bonita al principio, advirtiendo que me encontraba ante un rival muy fuerte y que lo demostraba con una tarjeta de presentación para andar con cuidado: 1846 de ELO virtual, 145 partidas ganadas y únicamente 4 perdidas... para echarse a temblar. Como dije en una anterior entrada, en esta aplicación, a los recién registrados se les da por defecto un rating de 1400 (para mí, excesivo), mientras que en Chess.com creo que sí son acertados los 1000, así que su equiparación real y aproximada de ELO podría rondar entre el 1500 o 1600.

Durante el transcurso del juego no le di importancia, pero poco a poco empecé a "mosquearme" aunque le daba el beneficio de la duda porque lo mismo me encontraba ante un experto en las partidas rápidas. Disponíamos de 2 días para mover, pero como estaba prácticamente sin partidas, esta la jugué durante el transcurso de un sábado y domingo. Y es que, exceptuando la apertura, donde esos primeros movimientos los jugadores los hacemos casi con los ojos cerrados, después del desarrollo inicial, todos sabemos que un "humano" necesita un tiempo para pensar los resultados de su siguiente jugada. Tardase lo que tardase en mover, la respuesta de mi rival era automática, no pasaban ni 10 segundos después de mi movimiento. E inevitablemente, empecé a sospechar. Era absolutamente imposible que jugase tan rápido durante TODA la partida. Veloz como un demonio, preciso, impecable... Pronto supe que iba a perder, no había forma de ponerle en apuros, no tuve absolutamente ninguna posibilidad. Cada jugada suya era un losa ante la que no tenía una respuesta aceptable. Abandoné a 5 movimientos del mate pero ya tenía en mente que le iba a poner a prueba y desenmascararle... si aceptaba la celada, así que opté por enviarle una solicitud de revancha, pero no hizo falta: ya lo había hecho él. Mejor. Y dado que yo jugaba con blancas, podía tomarme un tiempo para maquinar el plan: prepararme para jugar con sus mismas armas.

En mi móvil con Android, un Note II, sólo tengo un juego para entrenar y que la mayoría que utilicéis el S.O. de Google os será familiar: Mobialia (versión libre), donde podemos ajustar la fuerza hasta un respetable 2100 de ELO y, además, jugar en red, aunque yo no lo hago. Con él he llegado a vencer con blancas en 1600 de fortaleza, y pasándolo realmente mal. No estoy familiarizado en absoluto con los programas o motores de ajedrez disponibles, pero sí conozco algunos nombres de motores para Pc: Gaviota, Stockfish, Critter... así que me puse a buscar y dado que hay que instalarlos en un propio programa de ajedrez y andar trasteando en configuraciones, los obvié y seguí buscando, encontrando uno del que ya ni me acordaba: Alfil (versión gratuita con anuncios), cuyo fabricante afirma que tiene una fuerza de 2700 ELO, desde luego suficiente para que entrenen grandes maestros. Así que opté por instalarlo, dándome cuenta al comenzar a jugar que gastaba mucha memoria si se quedaba trabajando en segundo plano. De todas formas recapacité y me pregunté si hacía lo correcto. Estaba rompiendo una de las reglas más elementales del ajedrez: la honestidad y el respeto hacia el rival. Os aseguro que estuve a punto de desinstalarlo y olvidarme del tema, pero también sabía que no perdía nada por probarlo con él. No era cuestión de rabia o recuperar puntos, que nunca me han interesado más de lo elemental. No era orgullo... era justicia. Así que me lancé.

Me costó acostumbarme a mover "al revés", reproducir sus movimientos en el programa, pero al final pude hacerlo sin fallos. ¿Y sabéis qué ocurrió? Que ni un programa tan potente como Alfil, con su impresionante 2700 de ELO pudo hacerle frente. Si mis cálculos eran correctos, entre los movimientos 10 a 20 aprox., en teoría tendría que estar ya en desventaja de material y una posición delicada o comprometida. Fue imposible. Recuerdo que jugó exactamente igual (moviendo cada 5 ó 10 segundos TODA la partida), ganó la Dama y una Torre en unas jugadas forzadas donde mi programa tuvo que sacrificarlas y él quedó con, al menos, 4 o 5 peones de ventaja (no lo recuerdo bien). Aguanté hasta el jaque mate. Un jugador impresionante, un rival digno de enfrentarse a Annand, Carlsen, Kramnik, Topalov o Shirov en un solo e hipotético equipo. Un fuera de serie, un campeón... de la mentira. Hubo otra revancha más ya que quería reproduciros la partida pero de la mala baba que me quedó de lo todo esto que os cuento, creo que el café de mi escritorio se calentó sólo con mirarlo y olvidé guardarla. Al menos sí tenéis aquí esa última revancha, donde abandoné a mitad del juego. Ahí, ante el súbito abandono en aparente igualdad de piezas, el "jugador" (si se le puede llamar así) sí activó el chat con "???", es decir, preguntando el por qué de rendirme. Le respondí textualmente: "It makes no sense to continue. Congratulations on your chess program. Blocking you" ("No tiene sentido seguir. Felicidades por tu programa de ajedrez. Te bloqueo"). No esperé respuesta y le bloqueé para cualquier otra invitación, ya lo creo que le bloqueé.

A título informativo, aquí tenéis esta última partida, donde también jugué con blancas. No os comento ni valoro los movimientos porque no tiene ningún sentido:

 

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