¿Por qué los testigos de Jehová no utilizan imágenes para adorar a Dios?

EETech
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Feb 16, 2012, 12:45 PM |
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Hindúes, budistas, católicos y ortodoxos de todo el mundo consideran que los ídolos, imágenes e iconos son una parte esencial de su religión. Y en África, algunas personas dan culto a figuras de madera o piedra en las que creen que habita un dios o el espíritu de un dios.

Por el contrario, los testigos de Jehová no emplean ningún ídolo o imagen. Quienes asisten a sus lugares de reunión —los Salones del Reino— no encuentran imágenes de “santos” ni estatuas de Jesús o de María.* ¿Por qué? Veamos lo que dice la Biblia.

Lo que mandó Dios al pueblo de Israel

Tras sacar de Egipto a los israelitas, Jehová Dios les indicó claramente cómo deseaba que lo adoraran. Por ejemplo, el segundo de los Diez Mandamientos dice: “No debes hacerte una imagen tallada ni una forma parecida a cosa alguna que esté en los cielos arriba o que esté en la tierra debajo o que esté en las aguas debajo de la tierra. No debes inclinarte ante ellas ni ser inducido a servirlas, porque yo Jehová tu Dios soy un Dios que exige devoción exclusiva” (Éxodo 20:4, 5).

Mientras Dios le comunicaba estos mandatos a Moisés, los israelitas fabricaban un becerro de oro, imitando tal vez la costumbre egipcia de adorar animales. Ahora bien, los israelitas no le pusieron a aquel ídolo el nombre de un dios egipcio, sino que trataron de relacionarlo con la adoración a Jehová (Éxodo 32:5, 6). Pero ¿cómo reaccionó Dios? Se enojó muchísimo con todos los que rindieron culto al becerro. Y, finalmente, Moisés hizo pedazos aquel ídolo (Éxodo 32:9, 10, 19, 20).

Mujer con ídolos

“Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas.” (Isaías 42:8)

Tiempo después, Jehová amplió el segundo mandamiento. Mediante Moisés, les recordó a los israelitas que no debían crear “una imagen tallada, la forma de símbolo alguno, la representación de macho o hembra, la representación de bestia alguna que haya en la tierra, la representación de pájaro alado alguno que vuele en los cielos, la representación de cosa alguna que se mueva en el suelo, la representación de pez alguno que esté en las aguas debajo de la tierra” (Deuteronomio 4:15-18). Queda claro, pues, que el pueblo de Dios tenía prohibido utilizar imágenes de cualquier tipo en su adoración.

Con todo, los israelitas acabaron practicando la idolatría. Como resultado, Jehová les envió profetas para advertirles de un castigo inminente (Jeremías 19:3-5; Amós 2:8). Pero, en términos generales, la nación de Israel no hizo caso. Así, en el año 607 antes de nuestra era, Jehová permitió que los babilonios destruyeran Jerusalén y se llevaran a la nación al cautiverio (2 Crónicas 36:20, 21; Jeremías 25:11, 12).

Lo que creían los primeros cristianos

Los no judíos que se convirtieron al cristianismo en el siglo primero dejaron de utilizar imágenes para acercarse a Dios. Así lo demuestran las palabras de Demetrio, un platero que se dedicaba a fabricar ídolos en Éfeso. Hablando sobre la predicación del apóstol Pablo, dijo: “Varones, bien saben ustedes que de este negocio nos viene nuestra prosperidad. También, contemplan y oyen cómo, no solo en Éfeso, sino en casi todo el distrito de Asia, este Pablo ha persuadido a una muchedumbre considerable y los ha vuelto a otra opinión, diciendo que no son dioses los que son hechos con las manos” (Hechos 19:25, 26).

El propio Pablo confirmó la veracidad de la acusación de Demetrio cuando dijo en Atenas: “No debemos imaginarnos que el Ser Divino sea semejante a oro, o plata, o piedra, semejante a algo esculpido por el arte e ingenio del hombre. Cierto, Dios ha pasado por alto los tiempos de tal ignorancia; sin embargo, ahora está diciéndole a la humanidad que todos en todas partes se arrepientan” (Hechos 17:29, 30). Y a los cristianos de Tesalónica los alabó por su buen ejemplo diciéndoles: “Ustedes se volvieron de sus ídolos a Dios” (1 Tesalonicenses 1:9).

También el apóstol Juan dejó claro que los cristianos no debían usar imágenes. Por ejemplo, a finales del siglo primero les dio este firme consejo: “Guárdense de los ídolos” (1 Juan 5:21).

Por tanto, los testigos de Jehová obedecen el claro mandato bíblico de no usar imágenes. Tienen muy presente la siguiente afirmación divina: “Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas” (Isaías 42:8).


*  En algunos Salones del Reino hay cuadros en los que se representa a personajes bíblicos. Sin embargo, se trata de obras decorativas que los testigos de Jehová no utilizan en sus prácticas religiosas. Tampoco les dirigen oraciones ni se arrodillan ante ellas.