TEMA DE PORTADA: ¿ES DIOS CRUEL?

EETech
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May 27, 2013, 4:08 PM |
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¿Por qué dicen algunos que Dios es cruel?

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¿ES DIOS cruel? Para muchos, esa es una pregunta chocante. No obstante, cada vez hay más personas que se la plantean o que han llegado a la conclusión de que Dios es cruel.

Algunos supervivientes de desastres naturales se preguntan: “¿Por qué permite Dios que sucedan? ¿Será que no le importamos? ¿Será que es cruel?”.

A otras personas les chocan ciertos relatos que han leído en la Biblia, por ejemplo, el del Diluvio de Noé. “¿Cómo es posible que un Dios de amor diera muerte a tantas personas? —se preguntan—. ¿Será que es cruel?”

¿Se ha cuestionado usted lo mismo alguna vez? ¿Se siente incapaz de responder a quienes se preguntan si Dios es cruel? Sea cual sea su caso, le será útil analizar lo siguiente.

¿POR QUÉ NOS INDIGNA LA CRUELDAD?

Básicamente es porque, a diferencia de los animales, poseemos un sentido del bien y el mal, pues Dios nos creó “a su imagen” (Génesis 1:27). Eso quiere decir que nos dio la capacidad de reflejar su propio sentido del bien y el mal, sus cualidades y normas morales. Si a nosotros nos indigna la crueldad, ¿no le indignará aún más a Dios?

Esta lógica conclusión encaja con lo que Dios dice de sí mismo en la Biblia: “Mis caminos son más altos que los caminos de ustedes, y mis pensamientos que los pensamientos de ustedes” (Isaías 55:9). Si tacháramos a Dios de cruel, estaríamos diciendo lo contrario: que nuestros caminos son más altos que los de él. Ahora bien, antes de adoptar esa postura convendría tener más información. En lugar de preguntarnos si Dios es cruel, tal vez podríamos preguntarnos a qué se debe que algunos de sus actos parezcan crueles. Comencemos por ver lo que significa ser cruel.

Cuando decimos que alguien es cruel, estamos juzgando sus motivos. La persona cruel se deleita con el sufrimiento de otros o no se conmueve al verlos sufrir. Por ejemplo, si un padre disciplina a su hijo porque quiere herir sus sentimientos, es cruel. Pero si lo hace para educarlo o protegerlo, es bueno. Los motivos son fáciles de malinterpretar, como habrá comprobado si alguna vez lo han juzgado mal.

Analicemos un poco más las dos razones mencionadas al principio por las que algunos creen que Dios es cruel: los desastres naturales y los castigos divinos registrados en la Biblia. ¿Encontramos en ellos prueba de que Dios sea cruel?

Los desastres naturales: ¿prueban que Dios sea cruel?

LO QUE DICEN ALGUNOS: “Dios es quien provoca los desastres naturales porque él gobierna el mundo; de modo que es cruel”.

LO QUE DICE LA BIBLIA: “El mundo entero [está] en el poder del inicuo” (1 Juan 5:19). Según las Escrituras, el “inicuo”, o maligno, es Satanás (Mateo 13:19; Marcos 4:15). ¿Es esa una idea descabellada? Piense en esto: si Satanás tiene poder sobre el mundo, puede influir en los seres humanos para que sean egoístas, codiciosos y miopes como él. ¿No ayudaría eso a explicar por qué manejan tan mal el medio ambiente? Muchos expertos advierten que dicha acción puede influir en los desastres naturales, sea provocándolos, empeorándolos o haciéndonos más vulnerables a ellos.

Y ¿por qué ha dejado Dios que el Diablo tenga tanto poder? Para responder esta pregunta tenemos que ir al comienzo de la historia. Nuestros primeros padres se rebelaron contra Dios —es decir, lo rechazaron como gobernante— y desde entonces casi toda la humanidad ha hecho lo mismo. Con esa elección, el mundo entero se ha puesto en manos del enemigo de Dios, Satanás. Por eso, Jesús lo llamó “el gobernante del mundo” (Juan 14:30). Pero no gobernará para siempre.

Jehová,* por su parte, no ve con indiferencia el dolor que Satanás ocasiona. Todo lo contrario. Por ejemplo, la Biblia dice cómo se sintió al ver el sufrimiento de la nación de Israel: “Durante el tiempo de toda la angustia de ellos le fue angustioso a él” (Isaías 63:9). En su infinita misericordia, ha decidido acabar con el cruel gobierno de Satanás, y lo hará pronto. Además, ha coronado a su justo Hijo, Jesucristo, para que sea rey por la eternidad.

QUÉ SUPONE ESO PARA NOSOTROS: Satanás no ha protegido a la gente de los efectos catastróficos de los fenómenos naturales, pero Jesús sí lo hará. Cuando estuvo en la Tierra, él protegió a sus discípulos durante una violenta tempestad. La Biblia explica: “Reprendió al viento y dijo al mar: ‘¡Silencio! ¡Calla!’. Y el viento se apaciguó, y sobrevino una gran calma”. Asombrados, los discípulos se decían unos a otros: “¿Quién, realmente, es este, porque hasta el viento y el mar le obedecen?” (Marcos 4:37-41). Ese hecho nos da base para confiar en que Jesús protegerá a toda la humanidad obediente durante su reinado (Daniel 7:13, 14).

Los castigos divinos: ¿fueron crueles?

PARA responder esta pregunta, analicemos dos ejemplos de castigos divinos mencionados en la Biblia: el Diluvio de Noé y la aniquilación de los cananeos.

EL DILUVIO DE NOÉ

LO QUE DICEN ALGUNOS: “Dios fue cruel al mandar un diluvio que mató a toda la humanidad menos a Noé y su familia”.

LO QUE DICE LA BIBLIA: Dios asegura: “No me deleito en la muerte del inicuo [o malo], sino en que alguien inicuo se vuelva de su camino y realmente siga viviendo” (Ezequiel 33:11). Así que a Dios no le produjo ningún placer acabar con la gente mala que vivía en el tiempo de Noé. Entonces, ¿por qué lo hizo?

La Biblia explica que cuando Dios mandó esos castigos contra los malvados, estaba “poniendo para personas impías un modelo [o ejemplo] de cosas venideras” (2 Pedro 2:5, 6). Además, las Escrituras indican cómo actúa Dios, cuál es su modelo o patrón de conducta.

En primer lugar, Dios dejó bien claro que aunque le duele castigar con la muerte a los malos, no pasa por alto la crueldad con la que tratan a los demás, y los considera responsables de sus actos. En el futuro acabará con todos los sufrimientos e injusticias.

En segundo lugar, el patrón que Dios siguió en el pasado deja claro que, en su amor, siempre advierte a las personas antes de administrar su castigo. Por ejemplo, lo hizo antes del Diluvio mediante Noé, pero la gente no escuchó. En la Biblia leemos: “No hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos” (Mateo 24:39).

¿Cambió Dios ese patrón con el paso del tiempo? No. A los israelitas —su pueblo— les advirtió que si imitaban la conducta perversa de los pueblos que había a su alrededor, permitiría que una nación enemiga los invadiera, destruyera su capital, Jerusalén, y los llevara al exilio. Los israelitas no hicieron caso de la advertencia y adoptaron la terrible conducta de los pueblos vecinos. ¡Incluso llegaron a sacrificar niños! ¿Los castigó Jehová? Claro que sí, pero solo después de enviarles profetas una y otra vez para advertirles que cambiaran antes de que fuera demasiado tarde. Hasta les dijo: “El Señor Soberano Jehová no hará ni una cosa a no ser que haya revelado su asunto confidencial a sus siervos los profetas” (Amós 3:7).

QUÉ SUPONE ESO PARA NOSOTROS: El patrón que siguen los castigos divinos del pasado nos da esperanza. Podemos tener la seguridad de que Jehová castigará a las personas crueles. La Biblia indica: “Los malhechores mismos serán cortados [de raíz] [...]. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz” (Salmo 37:9-11). ¿Qué opina usted de un castigo divino que liberará a la humanidad de sus sufrimientos? ¿Diría que es cruel, o misericordioso?

LA ANIQUILACIÓN DE LOS CANANEOS

LO QUE DICEN ALGUNOS: “El exterminio de los cananeos fue un terrible crimen de guerra comparable a los genocidios de la actualidad”.

LO QUE DICE LA BIBLIA: “Todos sus caminos son justicia. [Él es un] Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia” (Deuteronomio 32:4). Un acto de justicia divina no se puede comparar a las guerras del hombre, pues este no puede saber lo que hay en el corazón de la gente, pero Dios sí.

Por ejemplo, cuando Dios juzgó las ciudades de Sodoma y Gomorra y decidió destruirlas, al fiel Abrahán le preocupó que la decisión no fuera del todo justa. Le preguntó a Dios: “¿Verdaderamente barrerás al justo con el inicuo?”. No podía imaginarse que un Dios justo como Jehová hiciera tal cosa. Con mucha paciencia, Dios le aseguró que si hubiera tan solo diez personas justas en Sodoma, perdonaría a la ciudad (Génesis 18:20-33). Es obvio que Dios miró el corazón de aquellas personas y vio su gran maldad (1 Crónicas 28:9).

En el caso de los cananeos, Dios también vio su perversidad y con justa razón ordenó su exterminio. Los cananeos tenían fama de quemar vivos a niños como sacrificio a sus dioses, entre otras crueldades (2 Reyes 16:3).* Ellos sabían que Jehová había dicho a los israelitas que tomaran posesión de aquellas tierras. Los que se negaron entregárselas y les declararon la guerra estaban desafiando no solo a ellos, sino a Jehová, quien había dado abundantes pruebas de que estaba con su pueblo.

Por otro lado, hubo cananeos que dejaron sus perversiones y aceptaron las elevadas normas morales de Jehová. A estos Dios les mostró misericordia. Por ejemplo, a una prostituta llamada Rahab y a su familia les perdonó la vida. Y cuando los habitantes de la ciudad de Gabaón pidieron clemencia, ellos y todos sus hijos conservaron la vida (Josué 6:25; 9:3, 24-26).

QUÉ SUPONE ESO PARA NOSOTROS: Podemos extraer una importante lección del castigo que sufrieron los cananeos. Estamos cada vez más cerca del predicho “día del juicio y de la destrucción de los [malvados]” (2 Pedro 3:7). Si amamos a Jehová y le obedecemos, cuando él borre del planeta a los que rechazan su justo gobierno, tendremos la dicha de vivir sin sufrimientos.

Los cananeos eran famosos por su crueldad y se hicieron enemigos de Dios y su pueblo

Jehová nos recuerda con cariño que las decisiones de los padres influyen en sus hijos. En su Santa Palabra nos dice: “Tienes que escoger la vida a fin de que te mantengas vivo, tú y tu prole, amando a Jehová tu Dios, escuchando su voz y adhiriéndote a él” (Deuteronomio 30:19, 20). ¿Diría que esas palabras proceden de un Dios cruel, o más bien de un Dios que nos ama y desea que elijamos bien?

¿Confiará usted en Dios?

IMAGÍNESE que un amigo al que admira mucho hace algo que usted no entiende. Hay quienes critican lo que hizo y juzgan sus motivos diciendo que es cruel. ¿Se pondría enseguida de parte de ellos, o esperaría hasta escuchar la versión de su amigo? Si él no estuviera allí para exponer sus razones, ¿tendría usted paciencia y le daría el beneficio de la duda?

Antes de nada, convendría que se preguntara: “¿Cuánto sé de mi amigo? ¿Por qué lo admiro?”. Eso sería lo justo, ¿verdad? ¿No podríamos hacer lo mismo al analizar la cuestión de si Dios es cruel?

Tal vez le cueste entender algunas cosas que Dios ha hecho o que ha permitido. Muchos le dirán que él es cruel y lo presionarán para que juzgue sus motivos con la misma severidad que ellos. ¿Le dará el beneficio de la duda hasta saber más del asunto? Mucho dependerá de si lo conoce bien o no. Pregúntese: “¿Qué clase de amigo ha sido Dios para mí?”.

Si usted ha tenido una vida difícil, tal vez opine que Dios no ha sido su amigo. Pero piense un poco: ¿es Dios el culpable de los problemas que ha vivido, o más bien la fuente de sus bendiciones? Como hemos visto, “el gobernante de este mundo” es Satanás (Juan 12:31). De modo que él es el responsable de muchos de los sufrimientos de este mundo. ¿Y no es cierto que gran parte de nuestros problemas se deben a nuestros propios defectos o a las imprevisibles circunstancias de la vida?

¿Es Dios el culpable de los problemas que usted ha vivido, o más bien la fuente de sus bendiciones?

En cambio, ¿qué ha hecho Dios? La Biblia dice que es el Creador del cielo y de la Tierra; que entre sus obras se cuenta el cuerpo humano, el cual está maravillosamente hecho, y que hasta nuestro aliento, nuestra vida, está en sus manos (Salmo 124:8; 139:14; Daniel 5:23). ¿Qué significa todo esto?

Significa que a él le debemos nuestra misma existencia (Hechos 17:28). Que la belleza del mundo que nos rodea, el amor y la amistad, el gusto, el tacto, el oído, el olfato..., todos son regalos de Dios (Santiago 1:17). ¿Verdad que estas bendiciones lo convierten en un Amigo que merece nuestro cariño y confianza?

Aun así, puede que le resulte difícil confiar en Dios. Tal vez piense que no lo conoce lo suficiente, y se comprende. En estos breves artículos no podemos analizar todas las razones por las que algunos dicen que Dios es cruel. Pero ¿no valdría la pena esforzarse por conocerlo mejor?* Estamos seguros de que si lo hace, llegará a saber la verdad sobre él. Dios no es cruel. Todo lo contrario: “Dios es amor” (1 Juan 4:8).