Gary Kasparov: 24 Lecciones de Ajedrez (Lección 1)

Gary Kasparov: 24 Lecciones de Ajedrez (Lección 1)

nyko1978
nyko1978
Jan 30, 2017, 9:12 PM |
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¡Buen día!

Iré compartiendo,  a medida que el tiempo me deje, las primeras publicaciones pedagógicas del gran ajedrecista ruso. Así, a quién les interese, esté atento que van a ir apareciendo poco a poco. Dichas lecciones se publicaron en 1984 en la revista "El deporte en la URSS". Espero que las disfruten como yo y les sirvan para mejorar el juego.  

Espero que sepan disculpar si surgen demoras, pero es que toma bastante tiempo armar el blog

Saludos!

 

 

Introducción

 

 Estimados lectores: En muchas cartas a la redacción, ustedes solicitan abrir en la revista “El deporte en la URSS” una sección donde algún gran maestro conocido, en forma popular, accesible, haga conocer a los aficionados al ajedrez las aperturas más difundidas, elementos del medio juego y final, combinaciones típicas en todas las fases. Cumpliendo sus pedidos abrimos en la revista una escuela de ajedrez, en la que enseñará Garri Kasparov. Él es gran maestro internacional, nació el 13 de abril de 1963 en Bakú. Campeón mundial juvenil en 1980, campeón de la Olimpiada Mundial en 1982, campeón europeo en 1980 y 1983, campeón nacional en 1982, ganador del torneo interzonal de Moscú, Premio Oscar al mejor ajedrecista del orbe en 1982. En las clases de nuestra escuela de ajedrez de dos años, Garri Kasparov explicará a los lectores la estrategia y táctica de apertura, mediojuego y final, mostrará con ejemplos concretos de la práctica de mejores grandes maestros del planeta cómo se crean y realizan combinaciones de ajedrez, etc. Esperamos que las recomendaciones del notable gran maestro amplíen los horizontes de los aficionados al ajedrez, les ayuden a elevar su calificación.

Lección 1 ¿Para qué estudiar ajedrez?


La propuesta que me hizo la revista "El deporte en la URSS" de dar clases a sus lectores fue para mi algo inesperada, porque yo todavía sigo estudiando el arte del ajedrez. Pero después de pensarlo decidí que el relato de cómo comprendo, interpreto el juego ciencia sería también provechoso para mí. Amo mucho el ajedrez, lo amo desde hace tiempo y tal vez para toda la vida. Estudio ajedrez continua y minuciosamente. Sin embargo, de vez en cuando al valorar lo aprendido y planear lo que debo hacer en un futuro próximo, me asombro de la inagotabilidad del ajedrez. Juzguen ustedes mismos. Se jugaron millones de partidas, se escribieron miles de obras, se analizaron diferentes aspectos del juego, pero hasta ahora no existe formula universal del ajedrez ni método que garantice el triunfo, no hay criterios matemáticos rigurosos de valoración ni siquiera de una jugada, ya sin hablar de posiciones. Los entendidos en ajedrez no discuten que en la mayoría de posiciones hay no una, sino varias continuaciones aproximadamente equivalentes y cada cual eligen la suya, mejor, guiándose por su experiencia propia, gusto, capacidad de cálculo y hasta carácter. El intento de recurrir a ordenadores por ahora no da el resultado apetecido, porque no se ha hallado el algoritmo del juego de ajedrez ni el programa que indique la salida justa de situaciones complicadas. Pero que qué hablar de detalles, situaciones y fases de la partida, cuando hasta el momento no hay respuesta a la pregunta "¿Qué es el juego de ajedrez? ¿Deporte? ¿Ciencia? ¿Arte?". Los ajedrecistas juegan en torneos, luchan por la victoria, por el resultado. Entonces el ajedrez es deporte que forja la voluntad, permite autoafirmarse, dicen unos. Otros se admiran de la belleza de las combinaciones, de la lógica de ideas ajedrecísticas. El sacrificio elegante de dama, incluso en partida perdida, les reporta placer, mientras que la victoria aburrida los deja indiferentes.
Para ellos el ajedrez es arte que dona alegría y hace ameno el descanso. Al mismo tiempo hay muchos aficionados al ajedrez que se pueden pasar tardes enteras buscando respuesta a la pregunta "¿Por qué aquí las negras movieron la torre a d8 y no el caballo a c6? ¿Por qué las negras están mejor en dada posición?". Para ellos el ajedrez es fundamentalmente ciencia, ciencia de pensamiento lógico. Por su carácter multifacético amo todavía más al ajedrez. Precisamente con la belleza, con el brillo de golpes tácticos, el ajedrez me fascinó en temprana infancia. Al principio admiración de la belleza, después búsqueda de ella en mis ideas, luego la aspiración de jugar partidas bellas, tales son las etapas de mi formación cautivado por el arte ajedrecístico. Pero llegó el momento de competir con otros, de participar en torneos. Y eso significó que inicié la senda del deporte ajedrecístico. A mí como antes me gusta jugar partidas bellas, pero no me es indiferente que puesto ocuparé en la tabla. Quiero vencer, derrotar a todos, pero estoy obligado a hacerlo con esplendor y en lucha deportiva honesta. El ex-campeón mundial Mijail Botvinnik, a quien considero mi maestro, fue un verdadero académico del ajedrez, gracias a sus obras empezaron a hablar del aspecto científico del juego. El me inculcó amor al trabajo investigador en el tablero, me enseño a buscar respuestas a los infinitos "¿por qué?". Durante la preparación para competiciones, al estudiar partidas, analizar variantes de aperturas, descubrí de pronto que procuro hacer eso meticulosa, detallada y multilateralmente con el espíritu metódico y sucesión que caracterizan las acciones del científico. Ahora estoy convencido que la afición a todos estos aspectos del ajedrez me permitirá amarlo toda la vida. Mis padres me explicaron los movimientos de las piezas cuando yo tenía cinco años. Y esos movimientos intrincados me cautivaron. Un año después me llevaron al Círculo de Ajedrez del Palacio de los Pioneros de mi ciudad natal Bakú y me pareció ingresar en el reino escaqueado. En una de las primeras clases, el pedagogo, queriendo asombrar a los novatos con lo paradójico del ajedrez, colocó las piezas del modo siguiente:

 

 

Esta posición, donde los débiles peones vencieron al temible ejército adversario, influyó en mi imaginación cual admirable cuento de hadas y desde entonces no puedo vivir un día sin ajedrez. Hasta ahora sigo admirándome de esta posición. Desde la infancia me gusta atacar. También hoy día amo la ofensiva. Pero para conquistar el titulo de Gran Maestro y ganar importantes torneos internacionales tuve que dedicar mucho tiempo al estudio de los fundamentos del juego. En el ciclo de lecciones que daré a través de la revista "El deporte en la URSS" durante dos años, quisiera exponer mi comprensión de los fundamentos del juego en un idioma comprensible para vasto auditorio, examinar sutilezas que deben conocer los verdaderos aficionados del ajedrez. Estimaría mi tarea cumplida y el tiempo (de ustedes y propio) no perdido en balde si al terminar las clases vieran mayor sentido y lógica en los intrincados movimientos de las piezas de ajedrez, aprendieran a dar a sus partidas contenido más profundo y amaran todavía más este juego maravilloso.

 

Gary Kasparov Publicado en la Revista "El Deporte en la URSS", 1984