“Ajedrez” Borges (Ajedrez y Cultura)
"Knight Time" Hugo Corona V. (fotografía digital) Mayo 2016.

“Ajedrez” Borges (Ajedrez y Cultura)

AdanMomo
AdanMomo
27 sept. 2017 19:47 |
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Esta vez conversaremos en nuestro blog “Tertulia Ajedrecística” sobre uno de mis poemas favoritos de uno de mis escritores favoritos, el maestro Jorge Luis Borges. Quien haya leído algo sobre este erudito genio argentino sabrá de su “pequeña” obsesión con el infinito, los espejos, los laberintos y del todo como unidad universal, así también era un apasionado del ajedrez pues creía que en el maravilloso juego se ocultaba esos mismos misterios.

Portada: "Knight Time" Hugo Corona V. (fotografía digital) Mayo 2016.

El maestro Borges creía que una partida podía ser infinita, de posibilidades impensables, le maravillaba el arte de los movimientos de las piezas y las combinaciones, como un laberinto el tablero podía dar giros inesperados de paradojas complejas, una analogía que hace en su cuento “El jardín de senderos que se bifurcan”, es normal encontrar al ajedrez en su obra, la cual siempre parece un rompecabezas de mil cosas, podía en un cuento detectivesco mezclar a “Las mil y una noches” con una afrenta junto a un desamor y de paso consolidar a Edgar Allan Poe con el ajedrez. En otro de sus cuentos “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” concibe un mundo (Tlön) creado con criterios humanos, y recalca que “la humanidad olvida y torna a olvidar que es un rigor de ajedrecistas, no de ángeles”, y así muchos ejemplos más.

“Sonríe como la Gioconda y se mueve como un caballito de ajedrez” el escritor enamoro a más de una damisela con el ajedrez.

 Borges

"Borge Luis Jorges" Adán "Momo" Aguilar (Dibujo a lápiz) Noviembre 2014.

 En este poema “Ajedrez” (1960) Borges hace analogías de la existencia humana con el juego, del infinito y la mortalidad. Teniendo en cuenta la estructura del poema, la lírica, el uso del lenguaje, la referencia de las piezas y las figuras literarias como metáforas y dicotomías, Borges cumple su propósito de mostrar la fatalidad de la vida y la muerte, la guerra y la libertad y la noche y el día entre los jugadores y el juego en el ajedrez.

 

“Ajedrez”

I

En su grave rincón, los jugadores

rigen las lentas piezas. El tablero

los demora hasta el alba en su severo

ámbito en que se odian dos colores.

 

Adentro irradian mágicos rigores

las formas: torre homérica, ligero

caballo, armada reina, rey postrero,

oblicuo alfil y peones agresores.

 

Cuando los jugadores se hayan ido,

cuando el tiempo los haya consumido,

ciertamente no habrá cesado el rito.

 

En el Oriente se encendió esta guerra

cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.

Como el otro, este juego es infinito.

 

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada

reina, torre directa y peón ladino

sobre lo negro y blanco del camino

buscan y libran su batalla armada.

 

No saben que la mano señalada

del jugador gobierna su destino,

no saben que un rigor adamantino

sujeta su albedrío y su jornada.

 

También el jugador es prisionero

(la sentencia es de Omar) de otro tablero

de negras noches y de blancos días.

 

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza

de polvo y tiempo y sueño y agonía?

 

Si quieres escuchar el poema recitado por el mismísimo San Borges wink.png pincha aquí.

Quisiera terminar con esta cita “Ajedrez misterioso la poesía, cuyo tablero y cuyas piezas cambian como en un sueño y sobre el cual me inclinaré después de haber muerto”

Sin más les agradezco su lectura y su aportación a esta “Tertulia Ajedrecística” con sus comentarios. Saludos y abrazos, nos leemos pronto. happy.pngwink.png


Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899-Ginebra, 14 de junio de 1986) fue un erudito escritor argentino, considerado uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y el pensamiento universal, además de objeto de minuciosos análisis y múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye todo tipo de dogmatismo.