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Nivel Intermedio & Avanzado: La actividad de piezas: Carlsen–Anand, Bilbao 2012
© 2012 Galder Orobengoa.

Nivel Intermedio & Avanzado: La actividad de piezas: Carlsen–Anand, Bilbao 2012

JMurakami
30 nov. 2017 23:14 0

La actividad de piezas

Si pudiésemos calcular todas las posibilidades desde el inicio hasta el final de una partida, la evaluación de la posición sería innecesaria. Partimos de la lógica de que si contamos con una "buena" posición, y encontramos maneras de mejorar las razones por las cuales consideramos la posición como "buena", estaremos más cerca de la victoria. El pensamiento se orienta a pasar de una posición a otra tan buena, o mejor inclusive.

Las "razones" aludidas son los criterios aceptados en la evaluación: Material, espacio, tiempo y actividad de piezas. Un ajedrecista utiliza estos elementos para moldear la situación, mediante la creación de amenazas que obliguen a concesiones (de material, espacio, tiempo o actividad) del rival.
Muchos comenzamos considerando solo el material, luego aprendemos la ventaja de contar con más espacio y, quizá, del tiempo para culminar nuestras ideas. Solo más tarde, cuando se cuenta con más conocimientos y habilidad, abrimos los ojos ante la actividad de piezas.

Definición y desarrollo

En forma burda, la actividad de una pieza puede estimarse por el número de casillas que pone bajo ataque o mantiene bajo control. Sin embargo, evaluar la actividad de piezas trata más sobre cómo el conjunto de piezas (y peones) desarrollan amenazas directas, latentes y potenciales, que coaccionan (dirigen, impiden) el juego rival en forma dinámica, esto es, la evolución y sostenimiento de la coerción por amenazas presentes o por la introducción de nuevas amenazas (y de ahí el desdén por jugadas que amenacen algo pero que no puedan sostenerse en el tiempo).

Importancia del reconocimiento de la actividad

A un nivel de iniciado, explorar la actividad presente sobre el tablero ahorra del sinsabor de ver cómo nos pescan piezas por aquí y por allá. Pero la importancia no proviene de ello, sino de que si no se catalogan y evalúan las amenazas, el cálculo de variantes se hace incorrecto o imposible.

Y esto es válido tanto en juego táctico como posicional. Si entendemos que el juego posicional es táctica vista desde lejos, entonces es claro que los planes de juego son formas elaboradas de "amenazar" con táctica favorable en el futuro. Sea de una u otra manera, si no se detecta la actividad, entonces se camina a la ciega.

Es la comprensión de la actividad de piezas la que permite intercambiar el resto de elementos (material, espacio y tiempo) para incrementar la propia actividad o anular la del oponente. Así entendido, es fácil seguir y comprender la táctica combinatoria, donde se alteran las proporciones en la mezcla de elementos para lograr una "explosión de actividad". El punto es que, sea mediante transformaciones graduales o explosivas, para el cálculo de variantes o la elaboración de planes de juego, la actividad de piezas es el elemento más importante al evaluar una posición.

La actividad de piezas y la estructura de peones

Aunque la actividad de piezas surge, por lo común, de la coordinación sobre puntos específicos, casi siempre queda sujeta a la movilidad (tiempo y espacio) para la creación y sostenimiento de las amenazas. Y la movilidad, a su vez, es dependiente de los caminos habilitados por las cadenas de peones.

Así, existe una relación entre las cadenas de peones y la actividad de piezas. En altos niveles, los maestros pasan mucho tiempo perfeccionando, precisamente, su comprensión de dichas relaciones en sistemas específicos. Se entiende entonces que, para Kasparov, la evaluación de una posición pasa por: Material, espacio, tiempo y "Calidad de la Posición", donde el último concepto alude a la relación entre actividad y estructuras.

***

La siguiente partida es un ejemplo notable que ilustra los conceptos vertidos. Carlsen inicia la partida definiendo rápidamente su estructura de peones centrales, y Anand (entonces Campeón Mundial) aprovecha para desarrollar sus piezas contra objetivos ya fijos, aplicando presión (la forma más común de actividad) contra el centro de piezas y peones de las blancas, de manera que éstas deban consumir tiempos en la defensa y no puedan aprovechar su ventaja espacial. Carlsen logra contener la presión, pero no impedir que las negras modifiquen ventajosamente la estructura central con 15...d5!, que libera la actividad de las piezas negras tras su cadena de peones. Pero sobreviene una imprecisión de las negras que permite a Carlsen modificar la estructura central luego de 18.e5 y 19.e6!?. Al contestar 19...fxe6?!, Anand se daba cuenta que cortaba las vías de comunicación entre sus flancos, pero debió evaluar que tendría tiempo para trasladar refuerzos a su flanco de rey, o para crear amenazas propias (contrajuego) contra el centro y flanco de dama enemigos. Sin embargo, 22.Qd2! y 24.g4! dejaron claro que Carlsen había evaluado la actividad con mayor precisión.



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