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Nivel Principiante e Intermedio: Estudio de la teoría, comprensión del sistema de apertura

Nivel Principiante e Intermedio: Estudio de la teoría, comprensión del sistema de apertura

JMurakami
5 abr. 2017 5:39 1

Siglos atrás, al publicarse los primeros libros sobre el juego, los aficionados memorizaban los movimientos de los maestros al inicio de la partida. El juego se les hacía muy complicado, así que parecía razonable seguir el ejemplo de los maestros.

Se da la curiosa situación de que ello no ha cambiado mucho. Se ha progresado en los métodos de comprensión e interpretación del juego, pero los aficionados aún se empeñan en memorizar los movimientos de los maestros al inicio de la partida. Se siguen las "variantes de moda" porque, si los GMs las juegan, ha de existir una buena razón.

En realidad son muchas las razones que llevan a los GMs a elegir un orden específico de movimientos durante la apertura, donde tales razones y propósitos son más importantes que memorizar las jugadas mismas, sin importar el nivel del jugador.

El ajedrez trata sobre la precisión al resolver los problemas en el tablero.

Cuando alguien estudia y memoriza las jugadas en la apertura, se da la situación en que sus soluciones son indistinguibles de las de un jugador de +2600 (asumiendo que haya trabajado con un buen libro y que esté al día). Pero hay muchas salvedades, como que terminen las recomendaciones, le falle la memoria... o que el rival, simple y sencillamente, le saque "del libro".

Así, cuando los maestros consumen tiempo (quizá el recurso más valioso y limitante en el progreso de todo jugador) en el estudio de la apertura, no es tanto para memorizar jugadas, sino para comprender –en extensión y profundidad– los diversos planes que surgen en ella. Dado que las estructuras de peones pueden modificarse, de distintas formas, en el transcurso de unas pocas jugadas, lo es también la actividad de piezas resultante y posible. Esto conduce a que planes, efectivos contra una disposición de piezas y peones, mengüen o pierdan toda efectividad debido a una pequeña diferencia en la disposición de piezas, o incluso por una sencilla jugada de peón.

Así que, en lugar de "comerse" el reloj –durante la partida– analizando y calculando las posibilidades y precisión de uno o diversos planes, los maestros hacen la tarea en casa antes del examen.

Los aficionados que reproducen estas partidas y memorizan las respuestas de los maestros, deben ser conscientes que son –o pueden– ser válidas para los problemas planteados en la posición específica sobre el tablero, y no necesariamente para posiciones "parecidas". La única manera de saber si la respuesta del maestro aplica, es realizando el mismo trabajo hecho por él para dar respuesta a: ¿Cuáles son los problemas y soluciones disponibles en esta posición?

Estudiar un sistema de apertura es estudiar los planes en dicho sistema.

Puede decirse que, en esencia, un plan de apertura es un arreglo efectivo de piezas y peones para montar amenazas contra la posición rival, o para impedírselas. Ahora, el memorizar las jugadas no guarda relación implícita con comprender qué amenazas se están montando o impidiendo y, la carencia de esta comprensión es la responsable de la falta de precisión, y errores, cuando "se acaba el libro".

Para complicar el asunto, no todas las amenazas son del mismo tipo. Algunas tratan sobre táctica sencilla hasta compleja, mientras otras pueden girar alrededor de pasar a un medio juego con ventaja en el centro o más espacio (y no se tiene idea de cómo aprovechar, o enfrentar, a uno ni otro), o del paso a un final favorable, como un caballo contra "alfil malo" o uno de torres con iniciativa persistente. Cualesquiera sean estas amenazas, el ejecutarlas o defenderse de ellas es lo que corresponde estudiar cuando se elige un sistema de apertura en particular. Es aquí cuando entra en juego la memoria, al recordar el trabajo analítico previo.

Ahora, aunque estudiar las aperturas por este método es mucho más laborioso, tiene también más beneficios prácticos. A saber, recordar métodos y procedimientos (el cómo y por qué en lugar de solo el qué) es más sencillo y tiene un efecto mucho más duradero en la memoria. Capacita además a detectar el error rival (cuando no sigue la teoría) porque ya se sabe cómo debió atacar o defender, y el asunto pasa por descubrir en dónde y cómo quedó corto. Quizá el más importante sea que, dado que la apertura se vincula orgánicamente con el medio juego y hasta el final de partida, al estudiar los planes se mantiene la consistencia y fortaleza del juego más allá de la apertura misma. ¿Cuán fuerte y cuán consistente? Depende de la calidad del trabajo previo, pero es preferible a ser pescado, en pijamas, durante la partida viva.

***

La siguiente partida proviene de una solicitud de análisis en los foros. Jugada en formato 30+30, el jugador llevando la negras pidió consejos sobre cómo rematar su ataque contra el rey contrario. No tenía ni idea de cuán débil había jugado antes. Se recomienda enfrentar a jugadores más fuertes –que uno mismo– precisamente porque hay más posibilidades de que ellos expongan tales defectos, así nos duela. Pero es así como se progresa en ajedrez: Trabajando en detectar y eliminar los defectos en el propio juego.

 

 

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