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En busca de Bobby Fischer | 10 malos hábitos en la película

En busca de Bobby Fischer | 10 malos hábitos en la película

Gserper
| 112 | Diversión y curiosidades

Ya llegan los grandes torneos escolares nacionales de EE. UU., lo cual significa que veremos a miles de niños cometiendo errores similares sobre el tablero y fuera de él.

Un síntoma claro de que alguien se está haciendo mayor es que empieza a comparar la época de su juventud con la vida de hoy. La conclusión siempre es la misma: en el pasado todo era mejor, las chicas eran más bonitas y la comida estaba más sabrosa.

Supongo que yo me estoy haciendo mayor, pues no puedo evitar observar que en mi época los jóvenes ajedrecistas se comportaban mucho mejor. Y no hablo solo de los que se convertirían en superestrellas como Anand, Krámnik, Topálov, Ivanchuk o Gelfand, contra los cuales jugué muchas partidas en torneos juveniles. No recuerdo haber tenido grandes problemas con ninguno de mis oponentes de todo el mundo cuando me enfrenté a ellos en competiciones internacionales importantes. 

Cuando hablo con los chicos a día de hoy, me sorprende que ni siquiera son conscientes de que algunas de las cosas que hacen están mal. Por ejemplo, no deberías ofrecer tablas a tu oponente cuando tienes un rey solitario contra prácticamente todo el ejército de tu oponente (de hecho ni siquiera deberías seguir jugando).

En parte es culpa nuestra, de los entrenadores, que no invertimos el tiempo suficiente en explicar a nuestros alumnos las simples normas de un comportamiento adecuado en el ajedrez. Pero parte de la culpa definitivamente la tiene Hollywood y su forma de reflejar a los ajedrecistas. 

Tomemos la película más famosa sobre ajedrez escolar: "En busca de Bobby Fischer". Creo que todos tenemos mucho que agradecer a esta película de hace 22 años por lo que ha hecho por el ajedrez escolar en EE. UU.

A diferencia de la imagen habitual que se da del ajedrecista empollón, la película muestra un Josh Waitzkin guapísimo. Hace el ajedrez más atractivo para padres y niños. Por desgracia, también enseña un montón de hábitos malos o ilegales que deben evitarse a la hora de jugar torneos de ajedrez.

Mira el episodio más famoso de la película y cuenta la cantidad de errores que cometieron los jóvenes ajedrecistas mientras jugaban la partida decisiva del torneo.

Ahora comparemos nuestras averiguaciones.

1) En una partida de torneo debes escribir los movimientos (a no ser que sea un torneo de semirrápidas o blitz, claro). La partida empieza en el minuto 1:47 del vídeo, pero durante toda la partida ninguno de los jugadores anota sus movimientos. ¡Eso es simplemente ilegal! 

2) No necesitas decir "jaque". De hecho, en la mayoría de los torneos no oirás al oponente decir "jaque". En la vida real, los niños piensan que hay que decir "jaque", como hace el niño de la película (en 3:30 y 8:39). ¡Una vez vi una disputa en la que uno de los participantes trató de convencer a todos de que, dado que su oponente no había dicho "jaque", debería ser penalizado por su movimiento! 

3) En una partida de ajedrez querrás pensar antes de jugar (a no ser que sea una partida de blitz). Especialmente en un campeonato nacional, más aún en la partida decisiva. Sin embargo, ambos oponentes juegan sus movimientos a todo correr (incluso en la última y más importante fase de la partida). En 3:51 el reloj muestra que Josh Waitzkin solo invirtió unos 10 minutos para la mayor parte de la partida. 

4) No puedes hablar a tu oponente a no ser que le ofrezcas tablas. Aquí los oponentes hablan a lo largo de la partida. "Truco o trato" en 3:58, "qué" en 6:45 y luego una larga conversación entre 6:56 y 7:44. Recuerda: ¡Es ilegal hablar a tu oponente durante la partida! 

5) En 6:51, el oponente de Waitzkin dice "¡Venga, mueve!". No puedes apremiar a tu oponente a que haga su movimiento (¡y repetimos, no puedes hablarle!). Yo vi con mis propios ojos a un niño decirle a su oponente que no puede pensar tanto en su movimiento porque es aburrido.  Smile

6) En 6:56, Waitzkin extiende la mano casi como si quisiera tocar a su oponente. Por supuesto, su oponente ni siquiera entendió qué sucedía y preguntó: "¿Qué se supone que significa eso?" No es ilegal ofrecer tablas así, pero sí que es raro. En Hollywood les gusta hacerlo todo más dramático pero, si quieres ofrecer tablas, ¡Solo has de decirlo! 

7) En 7:20, Josh intenta convencer a su oponente de que acepte las tablas. Sus motivos eran nobles (sabía que su oponente iba a perder), pero sigue siendo ilegal. No puedes intentar convencer a tu oponente de aceptar tu propuesta, sea la que sea. No puedes prometerle compartir el título ni ninguna parte del premio. 

8) En 9:17, Josh dice "buena partida". De nuevo, seguramente sus intenciones eran muy nobles y solo pretendía animar a su rival. Pero no lo hagas después de vencerlo en la partida decisiva, pues resulta insultante.  

Esas son las pautas básicas a la hora de jugar un torneo. Pero, ¿Cómo puedes mejorar en el ajedrez? De nuevo, "En busca de Bobby Fischer" ofrece un par de consejos: 

Esta cómica conversación nos trae la siguiente idea mala que puedes aprender de la película. 

9)

-- ¿Qué es eso?

-- El ataque Schliemann.

-- ¿Dónde has aprendido eso, de un libro?

-- Me enseñó mi profesor.

-- Olvídalo. Juega como solías hacerlo: con las tripas.



¡Sí, muy inteligente! Olvida lo que te enseñó tu entrenador. Olvida las aperturas clásicas como el ataque Schliemann. Juega lo que te dicten tus tripas, aunque sea 1.e4 a5. 

¡Un buen amigo mío, Alex Betaneli, me dijo una vez que uno de sus estudiantes lo acusó de reprimir su creatividad "metiéndole a Nimzóvich con embudo"! 

Así que, ¡Sigue el consejo de la película, sigue tus instintos en lugar de aprender de ajedrecistas fuertes y seguramente acabarás como ese tipo, jugando a blitz en el parque de Washington Square el resto de tu vida!

10) Otro consejo del mismo tipo: "Nunca juegues contra el tablero, siempre contra el hombre". Veo a los seguidores de este consejo a diario.

A modo de conclusión, permíteme decir que "En busca de Bobby Fischer" es una excelente herramienta para lograr que un niño (¡e incluso sus padres!) se interese por el ajedrez, pero si quieres trabajar en serio en mejorar tu ajedrez, ¡Olvida todo lo que aprendiste en la película!

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