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Alberto Bayo y la guerrilla de las 64 casillas

Alberto Bayo y la guerrilla de las 64 casillas

LuisFSiles
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Alberto Bayo, militar español republicano que acabó en el exilio en México y vivió sus últimos años en su Cuba natal, pasó la vida esquivando la muerte. Pero no como cualquier militar en tiempos de guerra, no. Él tuvo que driblar las trampas que en su camino colocaba el enemigo. Para su desgracia, en muchas ocasiones sus enemigos estaban en su propio bando.

Le apasionaba volar, la poesía y el ajedrez. Fue piloto e instructor de vuelo, escritor y amante del juego-ciencia. Seguramente en el tablero de 64 escaques trataría de aplicar sus teorías de la guerra de guerrillas: muerde y corre, pega y huye. Acabaría instruyendo a los revolucionarios de Fidel en las tácticas, estrategias y técnicas de ataque o supervivencia propias de la guerrilla. El Che era el más aventajado de sus alumnos en aquel grupo que llegaría a la Mayor de las Antillas a bordo del yate Granma, y acabaría, años más tarde, obligando a Fulgencio Batista a huir de Cuba

Instruyendo a la guerrilla

La instrucción duró varios meses. En un principio, Alberto Bayo daba clases a los futuros guerrilleros en los pisos en que estaban repartidos, en México D.F. El militar español, que había nacido en Cuba (como Fidel le recordó cuando trataba de convencerlo para que ejerciera la tarea a la que finalmente se encomendó) iba de piso en piso enseñando a aquellos jóvenes clases de teoría sobre cómo tender emboscadas, esconderse en el campo o sobrevivir sin alimento, entre otras muchas cosas. 

Más tarde se mudaron a El Chalco, a las afueras de la ciudad, al Rancho San Miguel, también conocido como Las Rosas. Se trataba de un enorme caserón que tuvieron que arreglar debido a su mal estado. La finca contaba con el entorno ideal para realizar las salidas nocturnas, prácticas de tiro y otras actividades necesarias para el entrenamiento. Y tenía el tamaño adecuado para albergar a todo el batallón. Todo ello lejos de la mirada de curiosos, de la policía mexicana y de los espías que podía enviar Batista desde Cuba. Al fin y al cabo, Fidel Castro ya había intentado derrocar su gobierno pocos años atrás en un golpe fallido y, estando ahora en libertad, el dictador cubano se temía que pudiera intentarlo de nuevo, como finalmente ocurrió. 

El general Alberto Bayo disputando una partida.

Por las noches, el Che y Bayo jugaban al ajedrez a la luz de las velas. Según escribió el general en su obra Mi aporte a la Revolución Cubana, él ganaba más partidas que su joven adversario. Cuando escribió aquellas líneas no sabía que algunos años más tarde tendrían que dilucidar en el tablero quién era el mejor jugador.

Reto improvisado

Sucedió en el año 1962, durante el I Memorial Capablanca. El organizador de la improvisada partida fue José Luis Barreras, máximo responsable de la Federación Cubana de ajedrez en aquellos años. Aprovechó que estaba en presencia de ambos para preguntarle al Che, con picardía, si era cierta la afirmación que hacía el general en el mencionado libro. La pregunta tenía especial sentido teniendo en cuenta que el propio Che Guevara había escrito el prólogo. 

Ernesto Guevara dijo que no era cierta aquella frase y Barreras aprovechó para invitarlos a una de las mesas con tablero que se hallaban en aquella estancia, la sala de prensa y análisis del torneo, en el Hotel Habana Libre (antiguo Habana Hilton). El prestigioso periodista cubano de ajedrez Jesús G. Bayolo y su compatriota, el autor y promotor de ajedrez Francisco Acosta (fue el "cartero" de Fischer en el Memorial Capablanca de 1965, cuando Fischer jugó vía teletipo desde Nueva York, ya que se encargaba de trasladar hasta la mesa de la partida en La Habana cada jugada que se recibía) relatan apasionadamente esta anécdota en el extraordinario documental Bayo y el Che, producido por IB3.

Desgraciadamente, no se conserva la partida. Se sabe que el general Bayo, con blancas, planteó un Gambito de Dama que fue aceptado por su oponente. Solo he visto unas fotos de esa partida y no hay lugar a dudas de que esa fue la apertura planteada, pues se ve claramente en el tablero la posición tras la captura en c4 del Che, aceptando el gambito.

No hay duda de la apertura planteada.

A pesar de la ventaja que, al parecer, había conseguido el militar hispano-cubano tras la apertura, el Che fue remontando su posición en el medio juego hasta llegar a un final superior en el que acabó imponiéndose. Así se recuerda ese encuentro.

La segunda foto que se conserva de aquel duelo histórico no nos permite ver todo el tablero, aunque se aprecia que la partida ya está mucho más avanzada.

Aquí la partida ya está avanzada.

En esta posición, al parecer, el general Bayo acabó situando su caballo de f3 a e5, lo que nos llevaría a la posición de la siguiente foto.

Las blancas acaban de jugar Ce5.

¿Cómo fue realmente la partida?

No me he podido resistir al intento de imaginar cómo se podría haber desarrollado la partida hasta llegar a esta posición. Teniendo en cuenta que no se aprecia parte del tablero, la tarea resulta complicada. Mi intento queda reflejado en la siguiente partida, asumiendo, por supuesto, que esto solo es una aproximación a cómo pudo ser su desarrollo.

Tras la partida

Sea como fuere, el Che Guevara consiguió salvar esa difícil posición (o una muy parecida). He leído a diferentes autores acabando aquí la historia, con el triunfo del guerrillero sobre su maestro. Sin embargo, Luis Díez, en su magnífica y documentada biografía titulada Bayo. El general que adiestró a la guerrilla de Castro y el Che relata como prosigue la historia.

Narra el autor cómo tras la partida ambos pasearon juntos y el Che, pasándole cariñosamente la mano por el hombro, le confesó cómo en las partidas de El Chalco se había dejado ganar más de una vez, agregando que ahora era una autoridad y debía mantener el prestigio y la compostura.

Otros rivales en el tablero

Se sabe que Alberto Bayo fue un gran aficionado al ajedrez, aunque no se conservan partidas suyas, lo que nos deja la duda de cuál pudo ser su nivel real. Teniendo en cuenta que era tan buen rival del Che Guevara como para que a este le resultara interesante enfrentarse regularmente a él, se puede sospechar que tenía un buen nivel. El inicio que hemos reproducido de la partida que jugaron en el Hotel Habana Libre, durante el I Capablanca in memoriam, aunque solo sea una aproximación a cómo fue aquella partida, sí que nos muestra una disputa entre jugadores avanzados.

Existen varias referencias a sus rivales. Se sabe, por ejemplo, que en la finca de El Chalco no solo jugaban el Che y Bayo, sino que se les sumaba a veces el mexicano Alfonso Guillén Zelaya Alger (sobrino del poeta hondureño Alfonso Guillén Zelaya), uno de los revolucionarios que partieron en el yate Granma para iniciar la revolución. Fue conocido como “el mexicano del Granma”, al que vemos en la siguiente foto jugando con su hija Patricia.

Alfonso Guillén Zelaya Alger juega al ajedrez con su hija Patricia.

Otro de los rivales habituales de Alberto Bayo fue el dibujante y cineasta Salvador Cancio Peña (que firmaba como Saviur). Solían jugar en la casa del militar español en la Avenida Country Club nº 67, en México D.F. Precisamente fue Saviur quien uno de los días que visitó a Bayo llegó acompañado por un joven que traía una propuesta sorprendente. Se trataba de Fidel Castro, quien quería contar con él como instructor de los guerrilleros con los que pretendía liberar a Cuba de Fulgencio Batista.

Usted es cubano, usted tiene que ayudarnos. - le dijo Fidel a Bayo en aquella primera visita, tras una larga conversación.

¿Qué otros rivales habituales tendría Alberto Bayo? En su adolescencia fue enviado desde España a estudiar a Estados Unidos. En Nueva Orleans practicó el boxeo, pero no existen noticias de que jugara al ajedrez en aquella época, aunque también es cierto que apenas se conoce nada de su vida en esos días. Me pregunto si en su etapa en Barcelona, antes de que estallara la Guerra Civil, podría haber frecuentado algún club o participado en algún evento. ¿Asistiría, tal vez como espectador, a las simultáneas de Capablanca en Barcelona en 1935? El día 14 de diciembre Capablanca realizó una de sus exhibiciones frente a 10 tableros en el Club de ajedrez Barcelona. Tres días más tarde lo haría frente a 30 rivales, esta vez en el club de bridge de la Ciudad Condal. No puedo evitar imaginarlo entre en el público en alguno de esos eventos, con su uniforme militar, aplicando mentalmente sus teorías de la guerra de guerrillas en cada uno de los tableros.

Simultáneas de Capablanca en Barcelona (1935).

En uno de sus escritos en la prensa, en su etapa final en Cuba, Bayo contaba como a principios del siglo XX, durante la I Guerra Mundial, en el aeródromo de Alcalá de Henares jugaba al ajedrez con algunos de los cientos de alemanes internados, procedentes de las colonias germanas que huían de la guerra de África. Según el general español, eran auténticos expertos del noble juego y los días de viento en que no se podía volar pasaba horas jugando con los detenidos.

Página del noticiero de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias).

Su papel en el desarrollo del ajedrez cubano

Bayo fue impulsor de la práctica del ajedrez en las FAR y debió tener su peso en la masificación del ajedrez en Cuba, especialmente una vez que se creó el INDER (Instituto Nacional de deportes, educación física y recreación) en 1961. José Luis Barreras fue el hombre elegido para dirigir el ajedrez en Cuba a partir de ese momento.

El militar cubano-español solía verse, junto a Barreras, en las entregas de premios de los campeonatos de ajedrez que empezaron a realizarse regularmente a partir de entonces. En la siguiente foto lo vemos en la ceremonia de clausura del III Memorial Capablanca.

Imagen aparecida en la revista cubana Jaque Mate, que me envían desde Cuba el doctor Andraca y el Profesor Raúl Pérez.

Otra imagen que nos muestra a Bayo como representante de Cuba en actos relacionados con el ajedrez es la que vemos a continuación. Fue un encuentro ajedrecístico de militares cubanos frente a militares mexicanos aparecido en Revista Cubana.

Probablemente se trate de la inauguración del match. El doctor Andraca y el Profesor Raúl Pérez han compartido esta foto.

En el municipio de Cotorro, al sur de la provincia de La Habana, existe hoy en día la Academia de ajedrez Alberto Bayo. También me informan mis amigos cubanos de que a finales de los 60' se realizaban unos torneos de ajedrez “Bayo in memoriam” en el Gran Teatro de La Habana, conocido hoy como “Alicia Alonso”.

Me cuenta Silvino García, primer gran maestro cubano de la FIDE y que fue presidente de la Federación Cubana de ajedrez por varias décadas, que Bayo asistió en varias ocasiones para animar al grupo de ajedrez que se formó en Cuatro Caminos, justo donde él aprendió y comenzó a jugar a los 17 años, ya que trabajaba cerca de ese lugar.

La figura de Alberto Bayo tiene mucha importancia en la historia de España y en la de Cuba. Participó activamente en la Guerra Civil española, en el ejército republicano, donde dirigió la liberación de Ibiza (de donde, como dato curioso, pudo rescatar a Rafael Alberti y María Teresa León) y Formentera. Tras ello desembarcó en Mallorca e intentó, sin éxito, liberar también esa isla, en poder del ejército sublevado.

El propio Bayo escribió la obra Mi desembarco en Mallorca, donde relata los pormenores de las operaciones que tuvieron lugar y las razones por las que, según él, la liberación de Mallorca fue un fracaso. Existe otro libro, La columna de Bayo de José Luis Gordillo, que también profundiza (a través de los relatos de algunos de los combatientes supervivientes del general) en este importante episodio de la guerra civil española que, según algunos defienden, pudo haber cambiado su desenlace final.

Tras la guerra viajó a Cuba con su familia y más tarde a México donde, como ya hemos relatado, instruyó a los guerrilleros de Castro. Su libro 150 preguntas a un guerrillero, publicado por primera vez en México en 1955 y traducido a diferentes idiomas, se estudia actualmente en diferentes academias militares de todo el mundo.

Aventurero, intelectual y superviviente. Poco antes de morir comentaba en tono jocoso: “Si no fuera por la artritis, la diabetes, las dos trombosis, el ojo de vidrio y los catorce balazos que tengo en el cuerpo, estaría hecho un león”.

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