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Dos partidas fantásticas de Capablanca
José Raul Capablanca, uno de los mejores ajedrecistas de la historia.

Dos partidas fantásticas de Capablanca

Las partidas de José Raúl Capablanca se han analizado en infinidad de libros, revistas y vídeos de ajedrez. 

Hoy quiero mostrarte dos de sus partidas menos famosas. Ambas las jugó contra el fuerte maestro estadounidense Alexander Kevitz y ambas merecen el calificativo de fantásticas, aunque sea por motivos distintos. 

La primera es verdaderamente increíble, pero por desgracia es una partida increíblemente mala. De hecho, creo que es la peor partida que Capablanca jugó en toda su vida desde que aprendiera las reglas del ajedrez a sus escasos cuatro años. 

Júzgalo por ti mismo:

Sí, ya sé que era una simultánea de 33 tableros, ¡Pero también era el campeón mundial jugando con las blancas! Creo que hasta un jugador de 1200 se habría avergonzado de jugar así. No tengo ni idea de lo que sucedió, así que esta partida es uno de los mayores misterios del ajedrez para mí.

La siguiente vez que Capablanca se enfrentó a Kevitz fue en una partida seria de torneo, pero su comienzo me recordó a esa antigua partida simultánea:

¡Sí, Capablanca, el tipo al que llamaban máquina del ajedrez por su juego impecable, se dejó un peón en una posición perfectamente normal justo al acabar la apertura! ¿Se trató de un déjà vu, dado que en la partida simultánea los problemas de Capablanca comenzaron cuando se dejó un peón en la quinta jugada?

Por suerte, ahora vamos a presenciar la parte fantástica de la partida.

¿Puedes imaginarte a un maestro fuerte jugando con las blancas y perdiendo la partida sin apenas ningún error visible? ¡Y, sin embargo, eso es exactamente lo que sucedió!

Jose Raul Capablanca

Capablanca dando una exhibición simultánea de 30 tableros en Berlín, Junio de 1929. Imagen de Wikipedia

A partir de este punto, la partida es un excelente ejemplo de juego en una mala posición. En situaciones como esta necesitas recordar que tu única oportunidad de sobrevivir es que tu oponente cometa errores, aunque sean pequeños. ¡Por lo tanto, tu objetivo es ayudarle a cometerlos!

La mejor forma de inducir a tu oponente a error es hacerle sentir incómodo. Si puedes atacar su rey, hazlo, o si tienes un peón pasado, ¡Avanza con él! Sin embargo, a veces no tienes ningún contrajuego, como en esta posición de la partida de Capablanca. ¿Qué hacer, entonces?

En este caso, intenta que tus piezas se vuelvan molestas para tu oponente, ¡O al menos haz que lo parezcan! Intenta adivinar las próximas dos jugadas de Capablanca, que lo ayudan a lograr su objetivo.

Como ves, la dama en a3 es muy enojosa para las blancas pues ejerce presión sobre el peón de a2 y también evita que las blancas reclamen la columna de "c" jugando Tac1. Por supuesto, la posición de las negras sigue siendo mala, pero al menos las blancas empiezan a sentir cierta incomodidad.

Ahora trata de adivinar la siguiente jugada de Capablanca:

A diferencia de muchos jugadores que empiezan a hacer cosas obviamente desesperadas y malas cuando se meten en una mala posición, Capablanca se limita a jugar al ajedrez. El caballo en e3 evitaba que la torre en c8 llegara a la segunda fila y también iba a saltar a d5 en el momento adecuado, ¡Así que Capablanca lo intercambia!

Observa que, después de que las negras se dejaron su peón central, iniciaron un cambio de tres parejas de piezas menores. Es justo lo contrario a lo que la mayoría de ajedrecistas harían, pues aprendemos desde muy pronto que los cambios favorecen al jugador que tiene la ventaja de material.

He visto cantidad de partidas de jugadores jóvenes en las que, cuando ganan material, empiezan a perseguir las piezas del rival con la esperanza de cambiarlas. En esta búsqueda de los cambios, suelen echar a perder muchas continuaciones favorables, pues solo piensan en cambiar.

Sin embargo, ya tengas material de más o de menos, sigue siendo ajedrez, por lo que deberías decidir si quieres cambiar en base a los requisitos de esa posición concreta. Eso es exactamente lo que hizo Capablanca.

Su siguiente paso es crear cierto contrajuego. ¿Puedes encontrar cómo lo logró?

Creando y fijando el peón débil en a2, Capablanca se asegura una compensación a largo plazo por el peón perdido. Además, ahora incluso puede cambiar damas o torres, pues el peón de a2 se volverá aún más débil tras esos cambios.

Las blancas tratan de crear un ataque en el flanco de rey usando se mayoría de peones allí, pero Capablanca es muy preciso. ¿Puedes encontrar sus jugadas en la siguiente posición?

Ahora las negras tienen claramente el control. Aunque las blancas aún podrían haberse defendido, Alexander Kevitz perdió la motivación y, con ella, la partida de forma casi instantánea:

Citando a Yogi Berra: "Si miras, puedes observar mucho."

¡Espero que estudiar el juego de Capablanca después de dejarse un peón te ayude a mejorar tus habilidades defensivas!

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