Entrevista a Vladimir Kramnik: "No me da miedo perder"
Vladimir Kramnik. Foto: Maria Emelianova / Chess.com.

Entrevista a Vladimir Kramnik: "No me da miedo perder"‎

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El 14º campeón mundial de ajedrez, Vladimir Kramnik, reflexiona sobre su destacada carrera, le habla a David Cox sobre sus batallas por el campeonato mundial con Garry Kasparov, Peter Leko, Veselin Topalov y Vishy Anand, y sobre por qué Kramnik acabó perdiendo la motivación en el juego.

Tras más de dos décadas en la cima, Vladimir Kramnik sorprendió al mundo del ajedrez a principios de este año al anunciar su retiro a los 43 años. Kramnik, que fue un prodigio y ex alumno de la escuela de ajedrez de Mikhail Botvinnik, tuvo el título de campeón mundial durante ocho años tras poner fin sensacionalmente al reinado de 15 años de Kasparov en el 2000.

Como hijo de un artista y una profesora de música, el enfoque de Kramnik en el juego siempre ha sido diferente al de la mayoría. Se describe a sí mismo como alguien no especialmente competitivo, una mentalidad que cree que le dio una ventaja psicológica sobre muchos de sus mejores rivales, ya que nunca tuvo miedo de perder.

En su mejor momento, Kramnik fue reconocido como el jugador más difícil de vencer en el mundo, pero sus logros son aún más notables si se tienen en cuenta todas las adversidades que ha tenido que enfrentar. Entre otras, problemas crónicos de salud que le impidieron comer durante meses y el turbulento mundo de la política de ajedrez que fue el escenario de gran parte de su reinado como campeón mundial.

La entrevista se realizó por teléfono, de modo que el texto puede haber sido editado por cuestiones de claridad o longitud.

Chess.com: Mucho se ha escrito sobre las legendarias escuelas de ajedrez soviéticas. Tú estudiaste en la escuela de Botvinnik en la década de 1980. ¿Cómo fue?

Vladimir Kramnik: La gente siempre tiene una imagen un poco exagerada de las escuelas de ajedrez soviéticas, esa idea de que existían unos campos de concentración para niños que estudiaban ajedrez 25 horas al día. No, era solo una sesión de dos semanas que se realizaba dos veces al año, e incluso durante esas dos semanas no era tan terriblemente intenso.

El principal activo de la escuela de ajedrez soviética era en realidad el alto nivel de los formadores que había en todo el país. En un mundo sin internet y poco intercambio de información, este conocimiento quedaba oculto tras la cortina de hierro. La razón de que el equilibrio de poder comenzara a cambiar después de que cayera el telón de acero fue que muchos de estos entrenadores rusos emigraron, lo que permitió a los jugadores occidentales y chinos aprender de ellos y acercarse a los rusos.

Pero el ajedrez además era inmensamente popular en la Unión Soviética. Cuando era niño, el desafío más difícil era simplemente clasificarse para los campeonatos mundiales en tu categoría de edad. En realidad, ganar no era gran cosa. Eso era lo normal. Pero ganar los campeonatos soviéticos para clasificarse, eso era mucho más difícil.

Tenías 14 años cuando terminó la guerra fría y la Unión Soviética comenzó a caer. ¿Cómo te afectó eso?

Por supuesto, hubo algunos problemas, pero yo era solo un niño en ese momento, por lo que no tuvo un gran impacto en mí. Creo que fue un momento mucho más difícil para las generaciones mayores. Para mí, hubo ventajas y desventajas. La ventaja fue que finalmente podía comenzar a viajar al extranjero para jugar torneos por mi propia voluntad. La desventaja fue que todo el apoyo estatal para el ajedrez comenzó a desaparecer.

Los años 1990-1992 fueron muy difíciles financieramente en Rusia, y muchos jugadores talentosos de mi generación no lograron mejorar lo suficientemente rápido. Se quedaron sin dinero para los entrenadores, y acabaron quedándose atascados en ese nivel. Tuve mucha suerte de beneficiarme del apoyo estatal a los jóvenes talentos cuando era pequeño, y luego llegué a la cima del juego muy rápidamente. Pero inicialmente el dinero no siempre fue fácil de conseguir.

Recuerdo que hubo un gran torneo abierto en Londres a principios de 1992, justo antes de mi gran ascenso. Entonces yo tenía un Elo de alrededor de 2600 y me ofrecieron un caché por jugar de 1.500£, que era una buena cantidad de dinero para un joven de 16 años. Pero tenía que ir a Londres y no tenía 500£ para el billete de avión. Entonces, para yo poder jugar, mi padre tuvo que acudir a un amigo de negocios y pedirle prestado el dinero, con la promesa de que recibiría 800£ en dos semanas. Tuve un par de experiencias como esta.

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Tanques en la Plaza Roja de Moscú, 1991. Foto: Almog, dominio público. 

Cuéntanos más sobre las libertades que tenías como ajedrecista.

Después de la Unión Soviética, simplemente ser un buen jugador de ajedrez bastaba para poder jugar todos los torneos, mientras que durante la Unión Soviética, no solo tenías que ser bueno, sino que tenías que obedecer ciertas reglas, lo cual, conociendo mi personalidad, podría haber sido un problema. Soy muy terco, y para mí hacer concesiones en ciertas creencias básicas es bastante difícil.

No llegaba al límite de la obediencia total. Por ejemplo, existe un pequeño mito según el cual tenías que ser miembro del partido comunista. Esto no es verdad. Spassky, Tal, Bronstein nunca fueron miembros del partido comunista, y hubo muchos otros. Pero definitivamente había limitaciones, especialmente para expresar lo que realmente piensas.

En aquella época había un chiste que decía "Tengo mi punto de vista pero no estoy de acuerdo con él". Eso describe más o menos cómo vivíamos.

Háblanos sobre tu enfoque del ajedrez, porque es muy diferente del de otros jugadores. La mayoría son extremadamente competitivos, Bobby Fischer describía sus intentos de "aplastar la mente del rival". Creo que ves el ajedrez desde un prisma muy diferente.

Mi caso es bastante extraño. Para la mayoría de los jugadores, ganar es, con mucho, el objetivo principal. Pero, desde mi infancia, yo no he sido en absoluto competitivo. Incluso ahora, si juego al tenis o al fútbol, no me importa perder. Disfruto del proceso y me es indiferente si gano o pierdo.

En lugar de eso, lo que tengo es una voluntad permanente de mejorar y llegar a ser mejor, y creo que eso es lo que realmente aporta una motivación mayor que si me obcecara con los resultados. Si realmente te gusta lo que haces y disfrutas del proceso, eso te da una fuerza motriz para seguir trabajando, incluso cuando la situación es estresante.

Vladimir Kramnik. Photo: Maria Emelianova / Chess.com.
Vladimir Kramnik. Foto: Maria Emelianova / Chess.com.

¿Crees que esta mentalidad te ayudó a lo largo de tu carrera?

Creo que sí, porque con mi enfoque del ajedrez nunca me intimidaron ni sentí miedo de nadie. Creo que esto me ayudó especialmente contra Garry, siempre que nos enfrentábamos. Podía ver claramente que cada vez que otros jugadores se enfrentaban a él, sentían miedo, pánico incluso. Para mí esto siempre fue bastante extraño. Por supuesto, Garry era un jugador especial, y siempre he tenido un profundo respeto por su ajedrez, pero cuando juegas con cualquier oponente solo estás jugando un juego. Puedes perder, pero ¿y qué?

En cualquier relación entre dos personas, siempre sucede que si tú no te sientes intimidado, nadie puede intimidarte. No hay nada que la otra persona pueda hacer si tú no te sientes así. Para mí, jugar contra Garry siempre fue un desafío emocionante e interesante. Me gustaba jugar con él porque era la oportunidad de mostrar mi mejor nivel ante un jugador tan bueno. Para mí solo era un sentimiento positivo. A lo largo de mi carrera, siempre me encantó enfrentarme a los oponentes más difíciles. El desafío daba significado a la experiencia para mí.

Eso es interesante, porque además de ganar el campeonato mundial del 2000 contra Kasparov, fuiste uno de los pocos jugadores que tuvo un récord positivo contra él en el ajedrez clásico.

Además de su increíble fuerza ajedrecística, una parte característica de las victorias de Garry era una especie de dominación psicológica del oponente. Con casi todos los jugadores, había ese sentimiento desde la primera jugada: "Debemos entender quién es el mejor jugador aquí. Vamos a demostrarlo".

Pero de alguna manera conmigo no fue el caso, tal vez porque no tenía miedo a perder. Para mí solo era un juego, una experiencia, y cuando no tienes miedo de perder, no temes a tu oponente. Esas dos cosas están muy conectadas, especialmente cuando juegas un match de campeonato mundial, ya que hay un intercambio psicológico muy fuerte entre los dos. Creo que Garry siempre tuvo un gran sentido de esto, y tal vez por eso yo fui un rival muy difícil para él durante su carrera. Creo que fue una experiencia muy extraña para él, solo porque estaba tan acostumbrado a oler el miedo de la persona sentada frente a él.

Mucho se ha escrito sobre tu match con Kasparov, pero uno de los matches de campeonato del mundo más dramáticos que jugaste fue en realidad contra el húngaro  Peter Leko en 2004. Tuviste que ganar la última partida para mantener tu título. ¿Por qué fue un match tan duro para ti?

Leko era un oponente extremadamente difícil. Si te soy sincero, en ese momento pensé que era igual a Kasparov como oponente en un match de campeonato mundial. Rara vez ganaba torneos, pero era sin duda el mejor jugador defensivo del mundo. Perdería una, máximo dos partidas al año, y este es exactamente el estilo que resulta extremadamente desagradable de enfrentar en un match de campeonato mundial.

En un torneo, generalmente necesitas acabar con +5 y ganar muchas partidas, pero en un match solo necesitas ganar una partida más que tu oponente. Así que las habilidades defensivas se vuelven aún más valiosas. Es lo que Kasparov se había encontrado al jugar contra mí en el 2000. Antes de nuestro match, yo no había perdido en 82 partidas, y yo estaba experimentando lo mismo contra Leko.

Fue un milagro que lograra conservar mi título, ya que no solo me enfrentaba a un rival difícil, sino que también atravesaba un período muy difícil de mi vida. Tuve ciertos problemas de salud. Psicológicamente fue un período difícil porque había un montón de política ajedrecística sucediendo a causa de la batalla para unificar los títulos y el trato no siempre era caballeroso. Así que no estaba en la mejor forma física ni mental y, básicamente, estuve perdido en algún momento durante el match. No tenía armas, no me sentía bien y no sabía qué hacer. No tenía nada más en que confiar salvo mi carácter, mi voluntad y mi fuerza interior, y de alguna manera logré aguantar.

En el año 2005 te diagnosticaron espondilitis anquilosante (una forma de artritis) autoinmune. ¿Cómo te afectó eso durante tu carrera?

En la segunda mitad del match con Leko, ya no me sentía bien, y luego tuve esta crisis de la artritis en 2005, que me cambió mucho a mí y también mi actitud hacia el ajedrez. Es una enfermedad genética. Mi hermano también la tiene, y mi madre también. Causa mucho dolor en las articulaciones. Sientes una incomodidad permanente, y yo tomaba analgésicos cuatro veces al día porque era un dolor muy fuerte. Tenía los pies, las rodillas, incluso la mandíbula inflamados. Perdí 15 kilos en unos pocos meses, porque me alimentaba a base de líquidos. No podía masticar nada, ni siquiera el pan, porque el dolor que tenía en la mandíbula era muy fuerte, incluso con analgésicos. Así que me alimentaba a base de puré y zumo de frutas.

Me dieron un medicamento que a veces se usa para tratar el cáncer. Potencia realmente el sistema inmunológico, pero tiene muchos efectos secundarios. Tenía que ir a un laboratorio semanalmente para hacerme un análisis de sangre para asegurarme de que no estuviera afectando a mis órganos, y después de unos meses me conocían como a un mejor amigo. Tenía que tomar el medicamento una vez a la semana, y ese día me sentía como si me hubieran golpeado con un martillo. Me pasaba el día en la cama porque estaba demasiado débil y cansado para funcionar. Pero, tras seis meses de tratamiento, el dolor disminuyó.

Tras seis meses de dolor permanente, solo despertarte y descubrir que nada te duele te hace sentir feliz de vivir. Una vez que pasas por algo como esto, cambia tus perspectivas por completo. Subconscientemente, entiendes que el ajedrez no es lo más importante en la vida. Simplemente disfrutaba comiendo pan, comiendo ensalada, porque finalmente podía masticar de nuevo. Desde entonces, no ha desaparecido por completo. Los doctores sienten que podría volver en cualquier momento, y a veces siento algunos dolores aquí y allá, pero no he tenido un brote fuerte desde 2005.

Habiendo pasado por esa experiencia, te enfrentaste a Veselin Topalov en 2006, uno de los matches de campeonato mundial más controvertidos de la memoria reciente. [A pesar de no tener pruebas para respaldar sus afirmaciones, el manager de Topalov sugirió que Kramnik estaba recibiendo asistencia externa mientras usaba el baño. Los dos jugadores nunca se han dado la mano desde entonces]. ¿Cómo te sientes al recordar este match?

Todavía no nos damos la mano. Lo que hizo fue dañarse terriblemente, en un sentido histórico, un sentido de la imagen, y perdió mucho respeto en el mundo del ajedrez. En cuanto a mí, sé que no he hecho absolutamente nada malo, ni legalmente ni moralmente. Pero su comportamiento fue horrible.

Bueno, lo hizo principalmente su manager, pero si tienes más de 10 años debes responsabilizarte de lo que tu equipo está haciendo. Sería posible mejorar nuestras relaciones si él se disculpara, al menos una vez. Todas estas acusaciones fueron absurdas. Si él dice: "Bueno, no me porté bien, lo siento, no lo volveré a hacer", entonces no hay problema, pero parece que está contento con la forma en que se comportó. Afortunadamente no funcionó, y gané el match.

No tengo nada personal contra él, simplemente es difícil respetar a alguien que está dispuesto a hacer esas cosas para lograr su objetivo, por lo que, francamente, no le tengo respeto como ser humano. Es un fantástico jugador de ajedrez, simplemente no lo respeto.

Kramnik vs Topalov. Foto: Kramnik.com. 

Tu reinado como campeón terminó con la derrota en 2008 a manos de Vishy Anand. ¿Qué salió mal en ese match para ti?

¡Él simplemente era mejor en todo! Yo era demasiado lento. Yo había sentido que el ajedrez estaba cambiando, pero no me adapté. Él usó una increíble preparación de computadora de alto nivel, ciertas herramientas que yo no usé. No pensé que fuera tan importante, y hacia la mitad del match me di cuenta de que básicamente había terminado.

Es un jugador absolutamente genial, y estaba en una forma fantástica, por lo que, incluso si hubiera estado mejor preparado, no estoy seguro de haber podido vencerlo. Fue una pena porque fue un match fantásticamente organizado, con mucho interés, y de alguna manera no logré luchar al mejor nivel posible. El elemento deportivo estaba más o menos terminado tras seis partidas, y me sentí un poco como si hubiera traicionado a los patrocinadores y al público.

Todos esperaban un match duro y emocionante entre dos iguales y fue bastante unilateral. Pero algún día hay que perder. No me considero ninguna especie de genio, así que, francamente, incluso ser campeón del mundo tres veces es más de lo que pensé que lograría. Tenía que perderlo tarde o temprano, y Vishy era probablemente el mejor oponente contra el que perder.

Tu reinado como campeón del mundo fue uno de los períodos más turbulentos en la historia del ajedrez, con la lucha para tratar de unificar los títulos mundiales. Mirando hacia atrás, ¿sientes alguna frustración?

¡Fue un período difícil! Yo no estaba muy preparado para ello. Era demasiado joven, pero, mirando atrás, estoy feliz de que fuera así. No quiero parecer pretencioso, pero creo que es en parte mi logro que tengamos la situación de ahora, con un ciclo de campeonato mundial sólido, sin conflictos.

No quiero culpar a nadie, pero desde principios de la década de 1990 tuvimos un desastre. Sólo había cuatro torneos de élite al año. El ciclo del campeonato mundial se había derrumbado y mi objetivo, mientras fuera campeón del mundo, era poner orden en el mundo del ajedrez. Pero no fue fácil. En el proceso me tiraron tanta basura por todos lados que ya nada puede tocarme. Pero también fue una buena experiencia, porque ahora, incluso si diez periódicos escriben mañana que soy un idiota, realmente no me importa. Siento que tengo un antídoto en la sangre contra cualquier tipo de crítica injustificada.

¿Cómo te sientes acerca del estado del ajedrez ahora? El año que viene, Magnus Carlsen volverá a defender su título. Ha habido críticas de que hay demasiadas tablas en los campeonatos mundiales. ¿Crees que se debe cambiar algo? ¿Debería ser el match aún más largo, de 18 ó 20 partidas?

Hoy en día no es tan fácil tener un match más largo porque la cantidad de preparación es realmente muy intensa. Es totalmente diferente a las generaciones anteriores. En aquel entonces, no había computadoras, no había mucha teoría. Durante mi primer torneo de Linares, los módulos aún no se habían desarrollado, y la preparación de mi partida sería de una o dos horas. Ahora, durante los partidos del campeonato mundial, trabajas de 12 a 14 horas al día. Entonces, si tuviéramos un match de 20 partidas, creo que ambos jugadores terminarían en el hospital.

Me preocupa un poco que, debido a estos potentes módulos, el juego del ajedrez (especialmente la apertura) ahora está demasiado basado en la preparación. Debido a que la cantidad de conocimiento que hay es tan enorme, la partida se reduce a breves momentos, básicamente uno o dos movimientos aquí y allá en los que puedes marcar la diferencia.

Pero una idea para hacer el campeonato mundial más interesante podría ser poner el desempate al comienzo del match, de modo que el campeón del desempate gana el match en caso de que haya un empate en las partidas clásicas. Es una idea muy simple, y definitivamente aumentará la tensión, porque no habrá una sola vez en el match en que ambos jugadores se contenten con unas tablas.

Así que alguien tendrá que intentarlo y correr riesgos. Creo que la FIDE se estaba planteando esto para el próximo match pero por algún motivo se echaron atrás.

¿Afectó la cantidad de preparación a tu decisión de retirarte?

No, hubo diversos factores. Creo que di toda la motivación y concentración que me quedaban en el último torneo de candidatos. No gané, pero jugué un ajedrez realmente combativo, algunos movimientos valientes, un par de errores graves, y fue muy emotivo. Es difícil de explicar, pero después de esto, sentí que no tenía nada más que dar de mí mismo al ajedrez. Y a partir de entonces comencé a sentir que ya no me importaba. Es una sensación extraña que nunca antes había tenido.

Siempre dije que abandonaría ajedrez cuando dejara de disfrutarlo y, a los 43 años, sé que es poco probable que vuelva a ser campeón del mundo, por lo que no tengo nada que lograr en cuanto a resultados. Jugar solo por dinero nunca fue mi intención.

Así que toca pasar página.

Y ahora, ¿qué?

Siempre quise dejar el ajedrez mientras aún tuviera tiempo y energía para hacer otra cosa en mi vida. No a los 60 años, cuando quieres descansar. Así que ahora estoy buscando una nueva forma de vida, nuevas emociones, nuevos desafíos, que serán tan interesantes y significativos para mí como el ajedrez.

Durante mi carrera hice un montón de contactos, por lo que ahora tengo muchos proyectos e ideas potenciales, algunos relacionados con el ajedrez y otros no. En realidad, ahora tengo una agenda mucho más apretada que cuando era ajedrecista.