¿Cómo juega la apertura un aficionado? Nivel: Aficionado
Por lo común, siguiendo principios generales de apertura.
Tiene presente conceptos como el desarrollo rápido de las piezas y la economía de tiempos, el dominio, control y posesión del centro del tablero, asegurar la posición del rey (típicamente con enroque), no perder tiempo jugando una piezas varias veces, no debilitar la propia estructura de peones con peones doblados, aislados, o casillas entre los peones que no pueden ser controladas con facilidad y economía de recursos. Algunos, más avanzados, han escuchado sobre la disposición armoniosa de las piezas o que hay que desarrollar un plan de juego tan pronto sea posible, quizá tras haber movido la mayoría de piezas de sus casillas iniciales.
¿Hay defecto en jugar la apertura así?
A veces.
En un sentido amplio, jugar al ajedrez trata sobre aprovechar oportunidades y crear las condiciones para que surjan oportunidades favorables. En tal contexto, las reglas generales sirven como guía rápida para ubicar con sensatez a las piezas y peones para acciones posteriores, pero no como reemplazo de la observación y el análisis concreto de la situación.
¿Observar y analizar qué?
La actividad. La acción de las piezas que condiciona el juego propio y rival.
Al aficionado se le dice y repite que no inicie acciones activas antes de haber completado su desarrollo. En mucho porque es riesgoso, complicado de manejar con precisión, y la mayoría de veces injustificado sino refutable.
Pero es posible y hasta justificable. De existir las condiciones, una sola pieza puede conseguir serias concesiones defensivas, dos piezas coordinadas pueden dar mate, y así sucesivamente. No se debe subestimar el desarrollo incompleto ni la posibilidad de incorporar refuerzos. El punto es que la existencia o carencia de “las condiciones” solo puede establecerse mediante la observación y el análisis concreto de la actividad, y es la actividad encontrada la guía para saber qué y cómo jugar. Las reglas generales de apertura, en tales situaciones, quedan relegadas porque son guías para la antesala del juego activo y no guías durante el juego activo.
Los expertos y maestros, ¿utilizan reglas generales de apertura?
Sí, pero usualmente subordinadas a lo concreto en las oportunidades y problemas que se presentan sobre el tablero.
Partamos desde situaciones donde no se juega “de memoria”. Si la apertura se desarrolla como antesala de juego activo, lo común es guiarse por las estructuras de peones (y las posibilidades de modificarlas) para establecer cuáles planes pueden tener éxito más adelante y desarrollar las piezas de acuerdo a ellos, al menos hasta que la actividad que se vaya presentando sobre el tablero exija respuestas y soluciones concretas.
Si por decisión propia o del rival la apertura ha tomado un carácter activo y hasta dinámico, se intenta establecer –de inmediato– los ejes de actividad y la lógica que los sustenta como criterios para desarrollar el juego. Tal como en el medio juego y el final, se piensa en forma concreta sobre los problemas y sus soluciones.
¿Quiere decir que es incorrecto seguir los principios generales de apertura?
No, en absoluto. En ocasiones es posible limitar la actividad rival durante la apertura para llevar las crisis al medio juego o al final inclusive. El punto es reconocer que la actividad presente o posible determina cuándo los principios generales son total o parcialmente válidos, o hay que dejarlos de lado. Y esto es importante porque se puede arriesgar y jugar para acelerar las crisis (aun comprendiendo que no sea del todo “correcto” y que será difícil conducir el juego con precisión) tan solo para dificultar el juego fácil al rival.