La voluntad de triunfo en ajedrez. Nivel: Aficionado

La voluntad de triunfo en ajedrez. Nivel: Aficionado

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En ajedrez hay un concepto llamado “mantener la partida viva”. Se refiere a jugar para que la partida contenga problemas lo suficientemente difíciles como para equivocarse o ser impreciso al intentar solucionarlos, o evitar que la partida se dirija a situaciones con problemas sencillos.

Los problemas no tienen que ser de la misma índole, y el grado de dificultad puede variar. Puede ser una posición compleja que necesita de cálculos extensos, puede ser una posición sencilla que exige mucha precisión, o puede ser una posición donde no es fácil encontrar un plan de juego. El punto es que exista un grado de dificultad suficiente para suponer que puede presentarse la imprecisión o el error.

Otra forma de entender “mantener la partida viva” es que exista un grado de actividad de piezas y que no se vislumbre la consolidación, esto es, nada contra lo que se pueda hacer juego. La tarea no es sencilla porque la actividad tiende a extinguirse.

La voluntad de triunfo se asocia a nombres tales como Alekhine, Tal, Korchnoi, Fischer, Karpov, Kasparov, y Carlsen, por citar algunos. Pero cuando uno reproduce sus partidas no se ve que jueguen siquiera parecido entre ellos. El denominador común es la voluntad para profundizar en la posición y extraer las continuaciones que conduzcan a problemas más difíciles para el rival, aceptando que uno mismo debe resolver los mismos problemas sin garantías de éxito:

Quizá la parte más difícil de jugar para ganar es que, en ocasiones, implica desechar la idea precisa porque conduce a posiciones sin posibilidades de triunfo. Esto es contrario a lo que se nos enseña cuando principiantes, que es jugar tan bien como sea posible. En su lugar, se elige la continuación donde el rival tenga más dificultades para jugar bien. El punto es que al no jugar con precisión se incrementan las posibilidades de perder.

¿Cómo se mantiene la partida viva contra el número uno del mundo?

Pocos jugadores me han causado más impresión que el GM azerbaiano Vugar Gashimov (1986 – 2014). Tenía un estilo muy particular, combinando una sorprendente visión y comprensión posicional con ideas originales e innovadoras, entremezclado con una profunda voluntad de triunfo. A pesar de sufrir una seria enfermedad desde la adolescencia, alcanzó el sexto lugar en el ranking mundial y, como testamento de su carácter, es difícil encontrar una fotografía donde no sonriera.

La siguiente partida proviene de la primera ronda del que sería su último torneo (falleció menos de dos años después, a los 27). Enfrentado al número uno del mundo, utiliza una defensa sólida y estratégica buscando el contraataque en el medio juego. Carlsen responde con una receta sólida para limitar el contrajuego rival. Gashimov puede igualar en varias ocasiones, pero las rechaza porque conducen a tablas. En su lugar encuentra una forma de producir juego de doble filo, donde si Carlsen quiere ganar tendrá que arriesgarse. En un medio juego durísimo, Gashimov comete un error de cálculo y cae en problemas. Desde aquí lo sensato era una defensa tenaz que condujera a tablas, pero la jugada 44 de Gashimov ejemplifica el significado de voluntad de triunfo al extraer todo lo posible de la posición y arriesgarse en busca de la victoria.