Curiosidades del ajedrez
En 2018 la empresa estadounidense Polar estudió la frecuencia cardíaca del gran maestro ruso Mikhail Antipov, de 21 años, y descubrió que había quemado 560 calorías en dos horas de partida durante un torneo, equivalente a las calorías que Roger Federer quema jugando al tenis una hora.
Esto se debe a que la frecuencia respiratoria de los ajedrecistas se triplica durante la competición, la presión arterial y las contracciones musculares se elevan antes, durante y después.
Todo esto se combina para producir una pérdida de peso promedio de casi un kilo al día, o alrededor de cuatro y cinco kilos y medio en el transcurso de un torneo de 10 días, donde cada gran maestro podría llegar a jugar cinco o seis veces.
Además del estrés, hay otros dos factores que influyen en la pérdida de peso: los campeones comen menos durante los torneos, simplemente porque no tienen el tiempo o el apetito, a lo que se suman los cambios en los patrones de sueño; los ajedrecistas suelen soñar mucho durante los torneos y se despiertan fatigados.
Datos:
En 1984 el Campeonato Mundial de Ajedrez fue suspendido después de cinco meses y 48 partidos porque el campeón desde 1975, Anatoly Karpov, había perdido casi 10 kilos.
En 2004, el ganador, el uzbeko Rustam Kasimdzhanov se alejó del campeonato mundial al haber perdido casi ocho kilos.
Fabiano Caruana, actual N°2 del mundo que pesa 61 kilos, mientras compite baja unos seis kilos. "A veces me he pesado después de los torneos y he visto caer la balanza por debajo de 54 kilos", contó.
Según un estudio de la revista Journal of Physical Therapy Science, muchos ajedrecistas llevan sus cuellos demasiado hacia adelante, lo que puede resultar en una pérdida del 30% de la capacidad pulmonar y aumentar el nivel de estrés.
¿Preparación Física?
Viswanathan Anand (campeón en el 2000), hacía dos horas de cardio cada noche para cansarse y no soñar con el ajedrez.
Rustam Kasimdzhanov, campeón de 2004, bebe sólo té durante los torneos y juega al tenis y al baloncesto todos los días.
Fabiano Caruana comienza sus días así: una carrera de ocho kilómetros, una hora de tenis, media hora de baloncesto y al menos una hora de natación. Pareciera que Caruana se estuviera preparando para correr un triatlón, pero en realidad se está preparando para jugar al ajedrez. Cumple con un programa estricto de ejercicio diario para competir mejor.
Magnus Carlsen, actual campeón mundial, antes de los torneos hace ejercicio durante horas: corre, perfecciona sus posturas de yoga, juega al fútbol con sus amigos. Antes del campeonato mundial de 2018, iba a esquiar todos los días y tuiteaba que eso fortalecía sus piernas y su fuerza de voluntad para llegar a la meta. Contrató a un chef personal que viaja junto a él. Mastica chicle durante los juegos para tratar de aumentar la función cerebral sin perder energía; da golpecitos rítmicos en las piernas para mantener su cerebro y su cuerpo alerta entre movimientos; se 'sienta' diferente.
Ahora ya sabes, cuando te cuestiones si realmente el ajedrez es un deporte, pues no cabe dudas.
EN UNA ENTREVISTA HECHA A MAGNUS CARLSEN, publicada en Chessbase a mediados de marzo 2010, Maik Grossekathöfer le pregunta cuál es su coeficiente intelectual y él dice que no tiene ni idea y que no quiere saberlo, porque se podría llevar una fea sorpresa. Entonces el entrevistador le dice que no entiende su temor, pues él es el más joven número uno de toda la historia del ajedrez, y que debe ser increíblemente inteligente: “Precisamente por eso, por esa idea que la gente tiene de mí. Ser demasiado inteligente puede ser una carga. Estoy convencido de que la razón por la que el inglés John Nunn nunca fue campeón mundial es porque es demasiado inteligente. Fíjate: se puso a estudiar matemáticas en Oxford a los quince años, el estudiante más joven en 500 años. A los 23 ya tenía un phD en topología algebraica. Había demasiadas cosas en su cabeza. No es mi caso, yo soy una persona normal, mi padre, por ejemplo.